Juntos para continuar viviendo la pasión de educar

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Roma (Italia). Se ha terminado el Congreso internacional “Educar hoy y mañana. Una pasión que se renueva”, que tuvo lugar del 18 al 21 de noviembre en Roma/Castel Gandolfo, organizado por la Congregación para la Educación católica, con ocasión del 50º aniversario e la Declaración Conciliar Gravissimum Educationis y del 25º aniversario de la Constitución Apostólica Ex corde Ecclesiae.

Entre los cerca de 2900 participantes, había una treintena de Hijas de María Auxiliadora, provenientes de todas las partes del mundo. Se había invitado a las conferencias interinspectoriales para que mandaran una representante cada una y varios episcopados involucraron a nuestras hermanas que trabajan en los despachos diocesanos.
La Madre general Sor Yvonne Reungoat, a quien se le había confiado la ponencia introductoria sobre Identidad y misión de la educación católica, estuvo presente durante todo el Congreso, remarcando la importancia y la utilidad del tema para nuestro Instituto.

En los dos días transcurridos en Castel Gandolfo se sucedieron las ponencias sobre cuatro temáticas surgidas del cuestionario que acompañaba al instrumento de trabajo con el que el Congreso se había preparado. Se había ofrecido a la reflexión de los obispados, de las congregaciones religiosas, de las escuelas y había recibido respuestas muy ricas e interesantes.
El material se había recogido y clasificado científicamente por el prof. Fiorin y Paletta, director y miembro del Consejo científico de la Escuela de Alta Formación “Educar en el Encuentro y en la Solidaridad” actividad en la Universidad Libre María Santísima Asunta (LLUMSA).

El jueves la reflexión fue sobre “Identidad y misión” y sobre “sujetos” de la educación católica. Las ponencias teóricas estuvieron apoyadas por la presentación de experiencias actuales en varias partes del mundo.

La Madre, en su intervención evidenció que la Iglesia católica, con sus valores, quiere dar una respuesta a los desafíos de hoy y concluyó «Estoy convencida de que el Sistema educativo preventivo de don Bosco puede considerarse una estrategia excelente para acompañar en la maduración de una cultura de la vida y de una civilización del amor. Ello exige de los educadores competencia pedagógica y espiritualidad educativa como dos caras de la misma moneda, pero pone en sus manos el instrumento principal de la ecuación: la confianza y el afecto del educando. El mismo don Bosco dio una respuesta a la pregunta que nos hemos hecho a cerca de la oportunidad de continuar educando en la escuela y en las otras instituciones eclesiales destinadas a acompañar el itinerario de crecimiento de los jóvenes De hecho, convencido de la importancia de la educación, dirigiéndose a los adultos dijo:¿ “Queréis hacer una cosa buena? Educad a la juventud. ¿Queréis hacer una cosa santa? Educad a la juventud. ¿Queréis hacer una cosa santísima? Educad a la juventud; mejor, ésta entre las cosas divinas, es divinísima” ».

El viernes los reflectores se encendieron por la mañana en la formación de los formadores y por la tarde, en sesión unificada – escuela y universidad- sobre los desafíos y prospectivas para la educación católica. También el segundo día fueron muchas e interesantes las experiencias presentadas.
Muy cuidados y participados fueron los tiempos de oración: el inicio de las tareas por la mañana y la Celebración Eucarística a las 12,30.

El Congreso tuvo también una parte de desarrollo no formal en los encuentros espontáneos durante los intervalos y durante la comida, que permitieron a todos los participantes dialogar entre ellos, intercambiar experiencias, reflexiones, impresiones y por esto enriquecidos por la vida de cuantos se reunieron con ellos.

La culminación de todo ¡la audiencia del Papa! El sábado por la mañana, no sólo los participantes en el Congreso sino cerca de 7000 personas, en representación de docentes, directivos, alumnos, familias de las escuelas y universidades católicas, después de una síntesis de los trabajos y algunos intervalos musicales animados por la orquesta Sanità Ensemble (formada por muchachos provenientes del Barrio Sanidad de Nápoles, tristemente famoso por la implicación de muchos menores en la camorra) y de jóvenes bailarines, se tuvo la inmensa alegría de la presencia del Papa que respondió a tres preguntas y escuchó a varios testimonios de educación católica en diferentes contextos. La directora de la Facultad Pontificia de Ciencias de la Educación Auxilium, sor Pina Del Core dirigió al papa la siguiente pregunta: «Santo Padre, ¿qué desafíos se abren para los educadores en los tiempos de la “tercera guerra mundial a trozos” a fin de no cerrarse en sí mismos sino de ser y convertirse en pacientes constructores de paz? ¿Qué estímulo quiere ofrecer a todos los educadores que se dedican con pasión a una misión tan delicada?».

El Papa respondió: «[…] Cuántas fundadoras, cuántas fundadoras de congregaciones religiosas han nacido para ayudar a las chicas, o cuántos fundadores para ayudar a los chicos de la calle, los chicos pobres! He hablado de Don Bosco… […] quisiera agradecer […] a todas las congregaciones, masculinas y femeninas que nunca han olvidado los caminos de periferia!
Alguien puede decir: “Pero nosotros ¡no debemos formar dirigentes! Esto es verdad, se debe hacer. Pero cuando fui al Paraguay, en una escuela de periferia habían hecho un encuentro de algunos días, los jóvenes, jóvenes no diré de la calle, sino jóvenes de periferia, pobres, sin lo esencial; y estos jóvenes, chicos y chicas entre los 14 y los 16 años , optaron por hablar sobre algunos temas, algunos temas fuertes. Y yo escuché la discusión entre ellos y las conclusiones de las discusiones sobre uno de los temas: el embarazo adolescente. Yo pensé: ¿cómo estos que viven así, que viven junto a un río que va y viene [ a menudo sale de madre ] que tienen poco para comer, son capaces de pensar así? Porque han tenido un método y un educador y una educadora que los han llevado de la mano. Nadie, nadie puede ser excluido de la posibilidad de recibir valores, nadie! Y por esto, éste es el primer desafío que os digo: dejad los lugares donde hay tantos educadores e id a las periferias. Buscad allí. O al menos, ¡dejad la mitad! Buscad allí a los necesitados, los pobres. Y ellos tienen una cosa que no tienen los jóvenes de los barrios más ricos –no por su culpa- pero es una realidad sociológica; tienen la experiencia de la supervivencia, también de la crueldad, también del hambre, también de las injusticias. Tienen una humanidad herida. Y pienso que nuestra salvación venga de las heridas de un hombre herido en la cruz. Ellos de aquellas heridas, sacan sabiduría, si hay un educador valiente que los lleve adelante. No se trata de ir allí para hacer beneficencia, para enseñar a leer, para dar de comer… ¡no! Esto es necesario, pero es provisional. Es el primer paso. El desafío – y yo os animo- es ir allí para hacerlos crecer en humanidad, en inteligencia, en valores en costumbres, para que puedan ir adelante y llevar a los otros experiencias que no conocen […]

Otra cosa, porque en la pregunta la hermana preguntaba “Qué desafíos abre a los educadores en los tiempos de la ‘tercera guerra mundial a trozos” ¿Cuál es la mayor tentación de las guerras, en este momento? Los muros. Defenderse, los muros. El mayor desastre que puede tener un educador, es educar “dentro de los muros”. Educar dentro de los muros: muros de una cultura selectiva, los muros de una cultura de seguridad, los muros de un sector social que es holgado y ya no va hacia adelante.
Quisiera terminar invitando, a los educadores y educadoras a repensar –es un deber para hacer en casa pero para hacer también en comunidad, – a repensar en las obras de misericordia, las 14 obras de misericordia; repensar cómo hacerlas, pero en la educación. Yo no os pediría a vosotras que levantarais las manos, aquellos que los conozco bien, de memoria, no. Lo hice una vez en esta sala: estaba llena…Y levantaron la mano sólo unos veinte… Pero pensar: en este año de la Misericordia, misericordia ¿es sólo dar limosna?, o en la educación, ¿cómo puedo hacer yo las obras de misericordia? Es decir, son las obras del Amor del Padre; la primera palabra dicha por el cardenal Versaldi: las obras del Amor, ¿Cómo puedo hacer para que este Amor del Padre que está especialmente solicitado en este Año de la Misericordia, llegue a nuestras obras educativas?»

Ésta es la invitación para cada comunidad educativa, y para cada fma, que con la creatividad del Amor encontrará cómo vivir las 14 obras de caridad

Sor Mercy Guzman

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Llegamos al país en el 1937, para la educación y evangelización de los jóvenes
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