LOS AMIGOS DE DOMINGO SAVIO, grupo de adolescentes (ADS), Manzanillo, Cuba.

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El grupo de adolescentes Amigos de Domingo Savio (ADS) de las diferentes comunidades de la Parroquia de La Purísima Concepción de Manzanillo, sostuvo un animado encuentro en la tarde del 9 de enero último.

La jornada inició con la visita al Hospital Infantil Hermanos Cordové. De repente, se llenó el teatro de la propia institución. Salían las madres de las diferentes salas y decían: “¿Que pensaban? No sabemos…” Lo cierto, es que cuando el grupo de adolescentes comenzó a interpretar la obra de Navidad, grande fue el asombro. Luego otro muchacho improvisó un payaso y se fueron motivando, cargaban globos para animar al grupo, otros saltaron al público y llenos de amor regalaron a cada pequeñito enfermo su globo y alguna golosina…

Después regresaron a la parroquia, allí les hablarían de temas sobre valores y la sexualidad. La noche caía y todos esperaban ansiosos, sería el primer encuentro luego de haber hecho su promesa como Amigos de Domingo Savio. ¿Qué pasaría? No sabían, solo estaban motivados porque de lo que sí estaban seguros era el encuentro iba a ser en grande en la Capilla San Juan Bosco.

Comenzó la actividad. El tiempo pasaba y a penas se sentía; los chicos fueron dando todo, hasta que llegó el momento de trabajo en grupos. Cuando de repente: “¡A comer, llegaron la pizzas!” Otra imagen se reflejó en los rostros, a pesar que sentían la necesidad de comer, ninguno se desprendía del interés de cómo trabajarían a partir de ahora y cuáles serían sus nuevos compromisos.
Luego de una pausa merecida, casi eran las nueve de la noche. Nadie pensaba en dormir y continuó el trabajo en grupos. ¿Quién era Domingo Savio? Se explicó muy despacio como fue su vida, que hacía, sus metas, cómo vivió, cómo murió…La participación fue muy buena. Todos y cada uno sentía la necesidad de ser en un pedacito como aquel chico de su edad.

El segundo tiempo fue dedicado a la Eucaristía. ¿Qué sucedía en ese momento? ¿Paraqué servía? ¿Qué se sentía? Demasiadas emociones juntas. De momento nadie hablaba, pero como un resorte salieron las palabras cuando analizaron las experiencias que habían vivido.

Cerca de las once salieron a dar un paseo por el Parque Céspedes. Se colocaron en el mismo centro, cantaron, se tomaron fotos, daban vueltas… Hacía años no veía disfrutar a los chicos y jóvenes jugar en la Glorieta. ¡Qué maravilla! Parecía un sueño esta hermosa realidad.

Al rato regresaron a la Capilla. Después de la oración, llegó la hora de dormir. Todos listos se prepararon con sus esteras, mientras algunos soñaban con las maldades que harían mientras otros descansaban. En la mañana, participaron juntos en la Misa dominical como cierre de esta hermosa experiencia.

Graciela Josefa Pérez Aza

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Llegamos al país en el 1937, para la educación y evangelización de los jóvenes
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