Testimonio Pascua Misión 2018 – Enriquillo

Cuando era niña recuerdo que una Semana Santa estando en el campo de mi padre de vacaciones, unos adultos jóvenes reunían a la comunidad en un espacio para dar unos mensajes y platicar sobre el sentido de la Pascua, no recuerdo sus rostros y mucho menos sus nombres, pero recuerdo con mucha frescura todo lo que ocasionaron en mi y lo mucho que me impactó verlos hacer esa obra social. Yo era niña apenas y no tenía en el momento la costumbre de asistir a las celebraciones durante el Triduo Pascual, verlos a ellos comprometidos con algo que no les generaba dinero o beneficio terrenal alguno y verlos como les daba felicidad aquello de salir de su comodidad para compartir con otras personas para poder llevar el evangelio a todos los rincones del mundo poco a poco. Este año tuve la oportunidad de verme de este lado de la Misión, llevando más donde se recibe menos. Fui parte de los jóvenes que toman cartas en el asunto y con sus propias acciones mejoran la sociedad y el presente. ¿Qué como me sentí? Excelente. Sentía a Dios manifestarse en mí constantemente, cada abrazo que daba, cada sonrisa compartida me hizo sentir que soy parte del sueño de Don Bosco. Estoy muy agradecida con Dios porque no sólo me permitió darme como servidora sino que también recibí muchísimo durante esta experiencia en Enriquillo, desearía poder hacer esto constantemente y sueño con pronto volver a sentirme así de viva. Dios me dio vida en abundancia cuando le compartía esa vida a los demás. Multiplicó en mi la felicidad y el amor cuando lo dividí. Renovó mis fuerzas para seguir siendo joven de fe en este mundo de incertidumbre.

Intensamente agradecida con Sor Elizabeth y todo el equipo por la oportunidad de servir a su lado, son ejemplo de sencillez y humildad cada uno. Simplemente GRACIAS.

 

María De Los Ángeles Ramírez

Animadora – ITESA

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Llegamos al país en el 1937, para la educación y evangelización de los jóvenes
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